Chueca era demasiado pequeña para los dos. De hecho, tan pequeña que pienso que ni siquiera hay sitio para mí, tal vez tenga un ego demasiado desarrollado.

Lo que siempre intuí ha terminado por hacerse realidad y aunque hace tiempo que no había coincidencias -me he dedicado a evitarlas de forma consciente- dentro de poco la probabilidad de que vuelvan a darse serán casi nulas. Siempre lo supe. Su sombra era alargada pero se apartará lo suficiente para que pueda volver a ver la luz sin obstáculos. En realidad, hace un tiempo que vivo un nuevo amanecer donde los retos se suceden y parece no haber límites. Los sueños terminaron y se esfuman todas las tentaciones. llega el deshielo y el corazón vuelve a palpitar.

Adiós y suerte, sin más.