Esta mañana amanecí junto a otro hombre, son muchos los cuerpos y acentos que se llegan a conocer pero esta noche todo resultó diferente. No hubo acercamientos indecorosos ni sexo, tan sólo dos desconocidos que compartieron cama. Puede resultar extraño, a mí, de algún modo, me lo parece. Pero no había necesidad ni intención, tan sólo ganas de dormir juntos tal vez.
La noche empezó con miradas cómplices y desafios indisimulados. Luego vinieron las copas, y las copas siguieron otras copas dejando el recuerdo nublado de la resaca del domingo. Pero el domingo se encaró con sonrisas y otros descubrimientos hasta la despedida. Una despedida que deja atrás apenas 24 horas de extrañas coincidencias. Tal vez no volvamos a vernos, por distintas razones los dos perdimos nuestra identidad y nos psicoanalizamos sin necesidad de acudir a un especialista, nos liberamos para respirar y tomar aire de nuevo y poder seguir adelante donde nos lleven nuestros pasos. Tan diferentes, tan iguales. Nos enseñamos las heridas, no las que se ven y ya han cicatrizado sino aquellas más profundas que, a pesar del tiempo, continúan sangrando. Seguramente no se curaron ni lo lleguen a hacer jamás pero al menos por unas horas, minutos o segundos sentimos el aivio
No puedo resistirme a la belleza, sobretodo si sus palabras resuenan desde tierras lejanas o su piel dorada brilla bajo el sol resaltando la creación divina. Es una de mis debilidades, más de una vez me ha llevado por el camino de la perdición. Pero en esta ocasión fue diferente, y me alegro. No hubo necesidad de mentiras ni causar daños colaterales.
Mañana por la mañana todo volverá a la normalidad, nada de esto destruirá lo que durante tanto tiempo se forjó. Es posible que jamás volvamos a coincidir, o tal vez sí. Pero no importa porque en cada segundo de las 24 horas que transcurrieron creamos algo que es ya irrepetible. Lo sabemos y decidimos, sin decirlo, no estropearlo.
Sí, sólo dormimos pero ahora ya vuelvo a tener sueño. Me acostaré y mañana será un nuevo día, lleno de retos y desafíos. Buenas noches.


Cuando te sientes tan a gusto con una persona no hay que dejar escaparla, hay que agarrarse a ella para poder sobrevivir de esta vida tan feroz que nos rodea.
Comment by Leo — August 2, 2008 @ 8:16 pm