Martín Lobo empezó un poco flojo repitiendo algunos tópicos pero la última entrada de su blog es brillante. Además de bien escrita uno se siente bastante identificado con su primer mal de amores.
Por desgracia muchos vemos lo que queremos ver ignorando la realidad con el sufrimiento que eso conlleva. Pero de todo se aprende, sobretodo de los errores. Luego te conviertes en una roca y todo te resbala. Últimamente no tengo tiempo ni ganas de descolgarme por aquí con ocurriencias mas o menos entretenidas. Pero, ¿qué os voy a contar?
Ha pasado el Orgullo, el Mado de las cabalgatas estrafalarias en las que los mejores cuerpos, y los peores, se enfundan trajes excentricos y sacan todas sus plumas a desfilar por la Gran Vía de Madrid. Luego que nadie se extrañe de los múltiples accidentes automovilísticos que se producen al resbalar con el aceite derramado. Pero no sólo eso, también los robos de carteras que se parapetan en la agobiante multitud o la mucha mierda que escampan los gays sofisticados por su -nuestra- querida Chueca.
Demasiado cansado para salir en tan señalada fecha para todo marica que aprecia la belleza de Dios que se refleja en los cuerpos casi perfectos de los homosexuales venidos de toda España, este año sólo me asome a las fiestas del Orgullo. Aunque viendo aquello parece que hay poco de lo que estar orgulloso. En fin, mucha mierda. O tal vez sea cosa de la edad.

