pensamientosJuly 27, 2008 10:21 pm

Esta mañana amanecí junto a otro hombre, son muchos los cuerpos y acentos que se llegan a conocer pero esta noche todo resultó diferente. No hubo acercamientos indecorosos ni sexo, tan sólo dos desconocidos que compartieron cama. Puede resultar extraño, a mí, de algún modo, me lo parece. Pero no había necesidad ni intención, tan sólo ganas de dormir juntos tal vez.

La noche empezó con miradas cómplices y desafios indisimulados. Luego vinieron las copas, y las copas siguieron otras copas dejando el recuerdo nublado de la resaca del domingo. Pero el domingo se encaró con sonrisas y otros descubrimientos hasta la despedida. Una despedida que deja atrás apenas 24 horas de extrañas coincidencias. Tal vez no volvamos a vernos, por distintas razones los dos perdimos nuestra identidad y nos psicoanalizamos sin necesidad de acudir a un especialista, nos liberamos para respirar y tomar aire de nuevo y poder seguir adelante donde nos lleven nuestros pasos. Tan diferentes, tan iguales. Nos enseñamos las heridas, no las que se ven y ya han cicatrizado sino aquellas más profundas que, a pesar del tiempo, continúan sangrando. Seguramente no se curaron ni lo lleguen a hacer jamás pero al menos por unas horas, minutos o segundos sentimos el aivio

No puedo resistirme a la belleza, sobretodo si sus palabras resuenan desde tierras lejanas o su piel dorada brilla bajo el sol resaltando la creación divina. Es una de mis debilidades, más de una vez me ha llevado por el camino de la perdición. Pero en esta ocasión fue diferente, y me alegro. No hubo necesidad de mentiras ni causar daños colaterales.

Mañana por la mañana todo volverá a la normalidad, nada de esto destruirá lo que durante tanto tiempo se forjó. Es posible que jamás volvamos a coincidir, o tal vez sí. Pero no importa porque en cada segundo de las 24 horas que transcurrieron creamos algo que es ya irrepetible. Lo sabemos y decidimos, sin decirlo, no estropearlo.

Sí, sólo dormimos pero ahora ya vuelvo a tener sueño. Me acostaré y mañana será un nuevo día, lleno de retos y desafíos. Buenas noches.

pensamientosJuly 20, 2008 1:52 pm

Parece mentira que un barrio madrileño no sea lo suficientemente grande para dos hombres. No hay forma, si no me cruzo con él es con su ex o con alguno de sus amigos. Parece que no cabemos en Chueca.

Uno de sus amigos me odiaba y el ex me la tenía jurada. Con el primero siempre chocábamos y yo suponía una amenaza para su amistad, puedo entenderlo. Incomprensible es que el ex todavía a día de hoy se acerque a mí en las discotecas buscando algo parecido a una venganza. La verdad es que eso me trae sin cuidado, ¿qué culpa tengo yo de que rompieran la relación poco antes de conocerle? Más enfadado debería estar yo porque mientras estuvimos su insistencia casi demente era tal que a veces parecía una relación a tres.

Pero esa no es la cuestión. El verdadero problema es que Chueca se me ha quedado pequeña, no tengo forma de dar tres pasos sin econtrármelo a él o cualquier otro. Ayer noche tuve que volver a casa por eso mismo. Y si sólo fuer por él… Pero es que mientras tomaba una copa en un bareto descubrí con cierto nerviosismo que me había acostado con el DJ. La cosa ya empieza a mosquearme y tengo que plantearme algunas cosas.

 

relatosJuly 15, 2008 10:58 pm

No sé si les conté que en una noche loca perdí un calcetín, se preguntarán con razón pero, ¿cómo se puede perder un solo calcetín? Lo ignoro, no me acuerdo. Pero el hecho es que al despertarme en cama ajena la búsqueda del calcetín por toda la casa resulto del todo infructuosa. Ni él ni yo fuimos incapaces de encontrarlo. Volví a quedar con el chico pero los recuerdos borrosos de aquella noche, unas anginas de diploducus y un calcetín desparejado terminaron por hacer mella y, pocas semanas después, dejé de contestar los mensajes. De hecho me fui de viaje avisando sólo cuando ya había aterrizado. Fui un cabrón.

Esta retrospectiva viene a cuento porque al plegar la ropa en casa he vuelto a perder otro calcetín. ¿Cómo? No lo sé, estaban los dos cuando los metí dentro de la lavadora y ahora ni rastro de uno de llos. No comprendo como en una casa pequeña con pocos muebles puede llegar a perderse un calcetín. Yo he conseguido el milagro, aunque echando la vista atrás parece más una maldición. 

VariedadesJuly 11, 2008 6:09 pm

Martín Lobo empezó un poco flojo repitiendo algunos tópicos pero la última entrada de su blog es brillante. Además de bien escrita uno se siente bastante identificado con su primer mal de amores.

Por desgracia muchos vemos lo que queremos ver ignorando la realidad con el sufrimiento que eso conlleva. Pero de todo se aprende, sobretodo de los errores. Luego te conviertes en una roca y todo te resbala. Últimamente no tengo tiempo ni ganas de descolgarme por aquí con ocurriencias mas o menos entretenidas. Pero, ¿qué os voy a contar?

Ha pasado el Orgullo, el Mado de las cabalgatas estrafalarias en las que los mejores cuerpos, y los peores, se enfundan trajes excentricos y sacan todas sus plumas a desfilar por la Gran Vía de Madrid. Luego que nadie se extrañe de los múltiples accidentes automovilísticos que se producen al resbalar con el aceite derramado. Pero no sólo eso, también los robos de carteras que se parapetan en la agobiante multitud o la mucha mierda que escampan los gays sofisticados por su -nuestra- querida Chueca.

Demasiado cansado para salir en tan señalada fecha para todo marica que aprecia la belleza de Dios que se refleja en los cuerpos casi perfectos de los homosexuales venidos de toda España, este año sólo me asome a las fiestas del Orgullo. Aunque viendo aquello parece que hay poco de lo que estar orgulloso. En fin, mucha mierda. O tal vez sea cosa de la edad.