La llamada no llegaba así que tuve que hacerla yo. No para escuchar las palabras que yo quería sino las que necesitaba. Fue liberadora.
Minutos después entraba otra llamada, ¿coincidencias? Lo ignoro, pero sí se que sin la primera llamada no habría contestado a la segunda de la misma forma. He recuperado la fuerza y la ilusión para volver a perseguir una estrella. Ya ahora, una me marca un camino.

