Impresionante espectáculo. Dejo caer tres pequeñas pastillas sobre el caliente café con leche, no se hunden y burbujean durante unos segundos mientras flotan hasta ser engullidas por el líquido opaco. Como un naufragio, tragedia cotidiana que sucede en mi café con leche. Luego han desaparecido y ya solo queda el dulzor prostituido de la química que intenta emular el placer del azúcar.
Cómo me gusta, soy un goloso omnívoro. No había café con azúcar sino una pequeña montañita de cristales minúsculos bañada por la amarga infusión de la semilla tostada. Es cosa de familia. El sentido de la responsabilidad de hace quitar de aquí para poder poner allí, el café con sacarina, la leche con azúcar y la repostería como siempre. Faltaría más. Espero no tener que renunciar nunca a este placer. La muerte sería preferible a una vida sin dulce. Algo aburrido, sin sentido.


primera vez por tu blog muy interesante suerte.
Comment by gmanfull — April 16, 2008 @ 9:36 pm
Muchas gracias! tampoco conocía el tuyo, voy a investigar
Comment by Antinoo — April 19, 2008 @ 3:48 pm