No existe como tal, no somos partes de un todo sino indivíduos únicos. Los homosexuáles deberíamos ser más conscientes de este que otros. Al ser diferentes a la mayoría las normas que esta pretende imponer debería hacer que valorásemos más la libertad.
Disidentes por naturaleza y acostumbrados a llevar la contraria a todos. ¿Acaso en un mundo de locos hay que volverse loco para integrarse? Me niego, somos imprescinidibles en nuestra esencia última, insustituibles e irrepetibles. No podemos dejar que la masa nos absorba.
¿Hay un voto rosa? No creo, pero sí que hay un voto magenta. Un voto contra las mayorías y contra la partitocracia: Unión, Progreso y Democracia (UPD) de Rosa Díez.
En fin, ya conocen mis simpatías. El 9-M, a votar en libertad.

