Acaba de empezar un nuevo año que viene cargado de cambios. Normalmente al iniciar un año nos hacemos propósitos y nos proponemos nuevos retos, en mi caso este 2008 viene cargadito desde el principio. Ligeramente aburrido por la rutina y estancado al recorrer caminos que parecían terminar en los mismos lugares, la novedad llegó en forma de gran oportunidad. Una oportunidad no buscada pero bien recibida que supone dar un paso que es salto, salto al vacío con posibilidades salir fortalecido. Pero un salto sin red. Un reto emocionante que he decidido aceptar.

 

 


Cambios que voy a darle a mi vida y que se reflejarán en cambios en recorridos, horarios, gentes y ocupaciones. Y todo sin salir de Madrid, no se crean. Llevaba un tiempo enrocado, apalancado en el recuerdo con la sensación de no estar avanzando. Dentro de poco todo empezará a cambiar, a moverse de nuevo. De hecho ya se está moviendo.