Cada noche siento tu ausencia, cada noche tardo en quedarme dormido mientras espero inconscientemente que suene la melodía que me avisaba de tu llamada. Esa llamada nocturna y diaria que se había convertido en tradición con la que uno se sentía querido, necesitado, acompañado en la soledad de las sábanas frías. Pero ya nunca volverá a sonar.
Ahora sólo queda el silencio, el recuerdo del tacto de tu piel, del sonido de tu respiración al ritmo de la mía en una profunda comunión de sinceridad y confianza reconfortante. El silencio de la noche es ahora un temor inconfesable, un llanto continuo por el anhelo de lo que fue y ya no será jamás. No hay tampoco paz ni sosiego en la mirada de los otros; sus caricias hieren mi sensibilidad; sus labios profanan los tesoros a los que sólo tú tenías derecho.
Hasta que tu recuerdo desaparezca de la misma forma en que apareciste, hasta que sea capaz de asumir una decisión ajena que tan solo puedo limitarme a aceptar, hasta que me reconcilie conmigo mismo no volveré a encontrar mi camino, la paz conmigo mismo y con el mundo. Ayer, por fin y después de dos semanas infernales, conseguí dormir y descansar toda la noche. Llevaba más de 30 horas sin hacerlo.


Nunca se sabe qué decir en asuntos tan personales salvo “ánimo”.
Así que eso, ánimo
Besos y/o abrazos (a elegir por el consumidor).
Comment by Trinu — October 16, 2007 @ 4:28 am
Pues si no te molesta me quedo con los dos ;P Gracias
Comment by Antinoo — October 16, 2007 @ 6:31 am
Sentir el dolor ajeno
en sus heridas abiertas
forma parte del camino,
del sendero recorrido.
Levanta la mirada amigo,
a los nuevos colores de la vida,
a la belleza que llevas contigo
y grita un canto desgarrado,
que apague el fuego de tu angustia
cargada de melancolía
y haga recobrar la paz
de tu alma malherida.
Ya se aleja la noche tenebrosa
ya la tempestad amaina,
siente la dulzura de un nuevo
amanecer que se acerca,
y que tu esperanza
sea tu consuelo.
Comment by Adriano — October 16, 2007 @ 1:21 pm
En efecto, uno no sabe muy bien cómo reaccionar.
Comment by Doe Neocón — October 17, 2007 @ 10:33 pm
No hace mucho pasé por lo mismo que tú, pero después de unos meses las heridas dejan de doler, pese a que no están todavía cerradas, nueve años son demasiados para olvidar todo de un golpe.
Es un post precioso.
Un abrazo
Comment by Matritensis — October 18, 2007 @ 9:02 am