Tengo que agradecer a Luís Margol su enlace y elogio inmerecido, él es sin duda el libero-gay que mejor escribe y no quien une estas palabras con mayor o menor acierto. A pesar de los halagos no puedo dar por bueno la desacertada descripción de mis maravillosas perlas anaranjadas que llevé a modo de complemento para tan importante evento. Porque mi collar y pulsera fueron de lo más cool de toda la fiesta y no costaron ni 1 ni 100 céntimos, fueron un regalo de la princesa que acudió a la cena en el IJM con su maravilloso vestido de Jean Paul Gautier. Ya le gustaría a Arturo compartir tantos momentos y confidencias con ella como lo hago yo.

 

 


Con todo la fiesta resultó de lo más divertida aunque uno no puede huir del todo del orgullo y tuvo que abandonarla antes de que terminara. Aunque las fiestas del Orgullo y muchas de las plataformas y reivindicaciones estén copadas por la secta de las zerolas uno no puede más que celebrar los logros que muchos han conseguido, no sin esfuerzo, en la normalización de la homosexualidad en las sociedades abiertas. Y aún así todavía queda mucho camino por recorrer. Un camino que algunos, en la medida de nuestras posibilidades y capacidades, estamos dispuestos a recorrer y de la que es pionero Luís Margol demostrando que la homosexualidad entra dentro de la normalidad humana y que un hombre es un ser moral independientemente de su orientación sexual. Mal que les pese a algunos opusinos. Fui a Chueca y me lo pasé bien mariconeando por allí a pesar de las multitudes que abarrotaban el barrio que, por desgracia, quedó hecho una pocilga. A ver si el año que viene la organización resulta más eficaz y el civismo no se ve reñido con la fiesta. La suciedad era tal que aquello parecía un país tercermundista. Testigo de tal porquería son mis zapatillas con restos de suciedad inclasificable que soy incapaz de eliminar.

Otro aspecto de la fiesta “Huyo del Orgullo” que resultó entre interesante y divertido fue encontrar y descubrir a muchos cachorros del PP armarizados abandonándose a la pluma y el besuqueo homosexual. Por desgracia también tuve que sentir asco al descubrir alguna actitud indecorosamente abusiva de quien por su cargo y dignidad que representa resultó doblemente repugnante. Y es que hay quienes se las dan de machitos con sus amigotes o en el trabajo y luego son las reinas de la noche aprovechando su poder.