Frente a frente el mundo termina en la frontera que forman sus cuerpos en un abrazo de éxtasis que no parece tener fin.
Frente a frente cada palabra se torna confidencia en su complicidad.
Frente a frente solo las palabras visten sus cuerpos.
Frente a frente no hay lugar donde esconderse más que en la mirada del otro, reflejo efímero de los deseos más recónditos y verdaderos.
Frente a frente las diferencias se complementan para intentar alcanzar la perfección.
Frente a frente el tiempo se detiene.
Frente a frente…


Eres mi alma deseada
que me buscas por los yermos
y helados campos nevados,
donde esperan los corazones buenos
que desafian a la soledad marchita.
Tu, amado mio, encuéntrame
en tu búsqueda sonora,
sé mi refugio y ámame,
dame a beber en la copa
del bello jaspe de tus manos
el dulce deseo rebosante.
Cierra tus ojos de miel y almendra
y escucha el bello sonido
de mis negros violines,
con sus cuerdas doradas de melancolía,
que van desde mi esperanza
hasta tu océano inmenso
de presencia enamorada.
Comment by Adriano — July 5, 2007 @ 8:29 am