Frente a frente el mundo termina en la frontera que forman sus cuerpos en un abrazo de éxtasis que no parece tener fin.

 

 


Frente a frente cada palabra se torna confidencia en su complicidad.

 

 


Frente a frente solo las palabras visten sus cuerpos.

 

 


Frente a frente no hay lugar donde esconderse más que en la mirada del otro, reflejo efímero de los deseos más recónditos y verdaderos.

 

 


Frente a frente las diferencias se complementan para intentar alcanzar la perfección.

 

 

Frente a frente el tiempo se detiene.

 

 Frente a frente…