el día que conocí a Luís Margol
Todavía los rayos de Sol castigaban el final del verano cuando conocí a Luís Margol. Nos conocimos gracias a la red de redes, unidos por intereses y gustos coincidentes que unidos a la curiosidad nos llevaron a encontrarnos poco después de mi vuelta a Madrid. Nunca olvidaré su figura sentada en una posición de superioridad que infundía respeto sólo quebrantado por sus pantalones cortos, sandalias y camisa floreada (Margol se jacta en público y en privado de no repetir camisa jamás). Aquél día comía un bocadillo mientras robaba minutos perdidos, pues si algo le caracteriza es su hiperactividad inagotable que le lleva a estar en varios lugares a la vez y desdoblarse creando la ilusión de ser dos hombres diferentes en un solo cuerpo. Una hiperactividad que unida a su posición firme e irrenunciable contra cualquier forma de totalitarismo o actitud liberticida, le convierten en una de las personas más apasionadas y comprometidas con la causa de la Libertad de todas cuanto conozco. No he conocido mayor vehemencia y sabiduría unidas en uno sólo dedicadas a hacer el bien. Les aseguro que no estoy exagerando. Sus conocimientos son enciclopédicos en innumerables materias lo que han hecho de él no sólo un amigo sino un maestro de los de antes, alguien en quien fijarse y aprender, día a día. Quizás un poco despistado, pero esa es una característica de todos los genios.
En un día especial para él como hoy –y no día28- quiero dedicarle este comentario, muestra de aprecio y admiración.
Gracias Luís.


Ya he leído en algún comentario de la red por la nutrida y bien representada reunión en la celebración del cumpleaños de Luis Margol, a quien tan atentamente leemos en su columna de LD, sus comentarios en alguna bitácora o su reciente entrevista en Época (en la que ha sido torticeramente manipulada alguna que otra respuesta.
Hay que ser valiente y amar la libertad de verdad, para defenderla con tanta vehemencia y acierto intelectual, en estos tiempos de oscurantismo que corren tan llenos de traiciones, deslealtades y egoísmos, que nos alejan del mundo que soñamos donde el hombre libre vuelva a renacer por encima de los intentos homogeneizadores, para no volver a ser esclavos atenazados con los grilletes de la ignorancia.
Es por eso que me he quedado con esa frase tuya “Sus conocimientos son enciclopédicos en innumerables materias”, algo que yo valoro sobre muchas cosas en una persona, y que es justo lo que hoy socialmente está siendo ninguneando y desprestigiado. Universitarios, licenciados, doctores que casi viven de la mendicidad y la herencia familiar, cuando gentes que viven del cuento y de la farándula, sin ningún merito propio, los vemos encumbrados en la cátedra de la vida FÁCIL, en el circo de la otra educación para la ciudadanía, que es la televisión en su conjunto.
Me encanta tu bello canto a las ansias de aprender ante el maestro, es lo más bonito que quisiera oír un profesor o un maestro como los de antes como dices. España sería diferente ( por fin diferente y no folcloricamente) si hubiera muchos jóvenes con ese amor hacia el saber y la cultura. Ese sí que es un sueño!
La ciencia y la cultura en España se está metiendo en las catacumbas, con unos medios de comunicación donde abunda la bazofia consumista de masas, acrítica con el poder y a veces manipuladora de la realidad, por eso es loable que cuando hay personas que osan tener la valentía de escribir lo políticamente incorrecto y lo hacen magistralmente, sea una verdadera esperanza y siempre será una bocanada de aire fresco en el irrespirable ambiente cultural panderetero que padecemos.
Comment by Adriano — July 5, 2007 @ 9:42 pm
“A su lado, Antinoo,de entre todos el que con diferencia mejor escribe, sonreía”
Felicidades por la ponderación literaria de uno de los dioses del parnaso.
Mi anterior comentario a tu post ya ves que es anterior al artículo de D. Luis de esta semana.
Comment by Adriano — July 7, 2007 @ 6:25 pm