VariedadesJune 30, 2007 12:00 am

Todavía los rayos de Sol castigaban el final del verano cuando conocí a Luís Margol. Nos conocimos gracias a la red de redes, unidos por intereses y gustos coincidentes que unidos a la curiosidad nos llevaron a encontrarnos poco después de mi vuelta a Madrid. Nunca olvidaré su figura sentada en una posición de superioridad que infundía respeto sólo quebrantado por sus pantalones cortos, sandalias y camisa floreada (Margol se jacta en público y en privado de no repetir camisa jamás). Aquél día comía un bocadillo mientras robaba minutos perdidos, pues si algo le caracteriza es su hiperactividad inagotable que le lleva a estar en varios lugares a la vez y desdoblarse creando la ilusión de ser dos hombres diferentes en un solo cuerpo. Una hiperactividad que unida a su posición firme e irrenunciable contra cualquier forma de totalitarismo o actitud liberticida, le convierten en una de las personas más apasionadas y comprometidas con la causa de la Libertad de todas cuanto conozco. No he conocido mayor vehemencia y sabiduría unidas en uno sólo dedicadas a hacer el bien. Les aseguro que no estoy exagerando. Sus conocimientos son enciclopédicos en innumerables materias lo que han hecho de él no sólo un amigo sino un maestro de los de antes, alguien en quien fijarse y aprender, día a día. Quizás un poco despistado, pero esa es una característica de todos los genios.

En un día especial para él como hoy –y no día28- quiero dedicarle este comentario, muestra de aprecio y admiración.


Gracias Luís.

políticaJune 18, 2007 3:08 pm

Una vez más la generosidad de Adriano y sus hermosas palabras escritas aportan belleza y novedad a esta bitácora sedienta de letras. Unas palabras que me han recordado a aquel árbol de la esperanza que utiliza como símbolo la Fundación para la Libertad, que tanto trabaja por la convivencia en paz y libertad en el maltrecho País Vasco, y que es también una idea tomada del poema “Para la Libertad” de Miguel Hernández.

Recordando algunas de sus iniciativas concretas como el homenaje público y popular que los Vecinos de Paz organizaron en Berriozar para recordar al asesinado por la banda terrorista ETA, Francisco Casanova. Una iniciativa sobre la que esos mismos vecinos de Paz grabaron un documental que podrá verse en Libertad Digital TV. En Berriozar se erigió un monumento sencillo, sólido y hermoso en recuerdo del vecino que unos asesinos decidieron arrebatarle a un pueblo navarro de tradición y tranquilidad. Y a su familia, que ya solo puede conservarlo en lo más profundo de su corazón y su recuerdo. Ese monumento es el tronco talado del que sólo nace una hoja, una hoja que es una metáfora de la libertad que ha sido cercenada por unos asesinos sin escrúpulos y que por desgracia el pasado sábado volvieron a los ayuntamientos, el poder democrático más puro y cercano al pueblo. Iniciativas como las de Berriozar y las palabras de Adriano nos recuerdan que ese árbol amenazado  -que es nuestra Libertad, la democracia, la convivencia en una sociedad abierta- tiene futuro en la esperanza por un mundo mejor por el que debemos luchar y trabajar.

relatosJune 17, 2007 10:00 am

Era de noche cuando te vi. Después de un día agotador en la que la suerte parecía volver a caer de mi lado, la euforia me llevó a recorrer una vez más las calles de un Madrid que se resiste a dormir. Caminábamos cuando te vi y nuestras miradas se cruzaron en un instante fugaz en el que nuestro tiempo se detuvo mientras el mundo no dejaba de girar. Luego todo retornó a su orden y el ruido inundó de nuevo mis odios, y el tiempo volvió a correr para devolverme a la conversación interrumpida por aquel instante apasionante. Hay momentos breves que  resultan inolvidables y únicos por su intensidad, y aquel fue uno de esos.

Como en otras ocasiones unas miradas interceptadas en un momento canalla de la noche no hubiesen ido más allá si no hubiese sido porque horas después, y lejos de aquel lugar, nos volvimos a encontrar. Llevado por la noche madrileña y el alcohol terminé en una discoteca donde una sonrisa iluminaba la figura de quien resaltaba entre el gentío. Y fue entonces cuando te vi por segunda vez, y en ese mismo instante prometí no dejar escapar de nuevo una oportunidad.

Son coincidencias, oportunidades que no se pueden dejar escapar. Conocerte está resultando una aventura apasionante, un nuevo tramo de este camino hacia la felicidad.