En su inmensa generosidad Adriano nos regala otro poema para que continuemos en el camino de la felicidad. Gracias de nuevo.

Alada gaviota de mis sueños,
voladora incansable de mi soñado horizonte,
que surcas las alturas
en incesante aleteo y
me transportas al vacío,
al sombrío acantilado
de mi vértigo atávico.
Tu eres mi blanca esperanza,
a mí te acercas danzando entre el susurro
atronador de las olas que me abrazan,
al tiempo que tu  libre sombra
recorre una y otra vez
mi estática esfinge,
esa roca erosionada por el tiempo,
por el mar de mi existencia,
por aquel sueño dorado,
por nuestra libertad.