Un viernes apacible y ocupado anocheció con el sobresalto de una llamada deseada pero inesperada. Su voz irrumpió en mi mente distraída para devolverme la ilusión de la inocencia inconsciente, una voz que embauca a las serpientes y quien la escucha creando un mundo de palabras y frases sensibles que se destruyen al colisionar con la dolorosa realidad. Desde aquel mismo momento los sueños volvían a construirte al mismo tiempo que intuía y ocultaban la tormenta que se avecinaba. De menos a más a un viernes desternillante, creativo e instructivo llegó un sábado de preparativos y propuestas de futuro que se construían sobre la más absoluta nada. Y el sábado cuesta abajo en una noche que se alargaría hasta la noche siguiente sin dormir ni descansar para ser descubierto por truenos y rayos de la tormenta que se auguraba pero no se quería reconocer. Un tormenta que se hizo diluvio en una tarde de un mayo caluroso de noches de terrazas confortables.
Pero es en la más oscura de las noches y el más tenebroso de los días cuando las decepciones se materializan y la humillación es pública y notoria brillan con más luz las almas buenas que nos acompañan y ayudan sin las que sería imposible seguir remando y achicando agua por muy destructiva que parezca la tormenta. No hay caídas, solo lecciones.


Has tardado en postear pero ha merecido la pena.
Parece que hemos tenido este fin de semana las mismas sensaciones, yo no había sacado ninguna conclusión hasta que he leído eso que dices de: “No hay caídas, solo lecciones” y la verdad, me alegro de leer esto, parece que no pero, después de leer esto la caída duele menos.
Saludos
Comment by Matritensis — May 21, 2007 @ 11:02 am
jeje no he entendido nada
Comment by javier — May 21, 2007 @ 2:02 pm
Pues yo creo que te he entendido todo perfectamente, sobre todo por tu rápida reacción ante mi recado. Es difícil contestar a tu texto lleno de lirismo que indica el “camino de la felicidad” a pesar de los necios y tocapelotas que encontramos en el camino, siempre habrá un faro que alumbre nuestra existencia por encima de la tempestad y nos devuelva la esperanza ( casi como una preciosa canción), sea como sea y como a un pensamiento solo se contestar con otro, solo añado:
Caminaré descalzo por tu tierra amada
de recortadas cumbres verdeantes,
mi amada España pocas veces hermanada;
y bailaré desnudo con el viento alado
abrazado a tu mirada,
rodando por la escarcha al amanecer
o en el atardecer dorado.
Nadaré embriagado de tus ojos
y volaré besando tus alas libertarias
entre las blancas nubes,
con ese cálido viento de libertades pleno,
con esa brisa que adormece mis penas,
y me trae tu aliento enamorado,
que como un talismán secreto y escondido
permanece transparente en tu alma acrisolada.
Hablaré el idioma de las flores,
de las aves y los sueños,
que dulcemente me enseñaste
cantando tus sentimientos,
adornados de abrazos y silencios.
Rezaré llorando y escondido en la distancia,
una sencilla oración emocionada,
y recitaré sin descanso tu memoria,
ungiendo de aceites y perfumes
tu presencia enamorada.
Comment by Adriano — May 21, 2007 @ 7:28 pm
Yo entiendo parte. Parece que aquella noche hubo más que lo que a los ojos se presentaba. Tras la máscara de la embriaguez se escondía algún tipo de decepción que yo ignoré en mitad de una noche de extraña diversión por el surrealismo que rodeó a su comienzo, con una llamada tuya.
Afortunadamente en cada mal momento todos disponemos de alguna de esas almas buenas que ayudan a pasar sano y salvo hasta las peores tormentas. Me alegro que al menos tú encontraras la tuya.
Nos vemos.
Comment by aquiles — May 21, 2007 @ 7:39 pm