VariedadesApril 14, 2007 9:28 am
Cuando menos te lo esperas tropiezas con detalles maravillosos, la lluvia caía estrepitosamente y mientras alzaba la mirada para ver la cortina de agua iluminada por las farolas de la ciudad que nunca duerme me sorprendió una figura que se protegía con su paraguas. Un paraguas que luego nos protegió a ambos hasta llegar a un lugar donde el tiempo se detuvo hasta el amanecer del día siguiente, hipnotizado por sus palabras embriagadoras nos dejamos llevar por una situación inesperada pero bienvenida. Y de repente, un ángel se había apoderado de mí. O un diablo, una belleza fraguada en el mismo infierno para hacerme sentir en el cielo.

