Como escribía días atrás los tópicos no son reglas que siempre se cumplen. Ni a todos los mariquitias les gusta la moda, ni a todos los gays odian el fútbol (exceptuando a los jugadores), ni todos los sarasas son izquierdistas. La ideología es independiente de la sexualidad y supone una forma de concebir el mundo que se sustenta en unos valores u otros. La izquierda es intervencionista y poco amiga de la libertad individual pues presupone que los ciudadanos necesitamos de un Estado capaz de dirigirnos por el buen camino, diferenciar y señalar sobre lo que es bueno y lo que es malo. En la izquierda se encuentra el germen del totalitarismo que tantos han sufrido y sufren en regimenes comunistas y socialistas de todo tipo. Para vergüenza de muchos todavía vive en la isla de Cuba uno de los tiranos más desagradables que han sufrido los libre pensadores y homosexuales en particular: Fidel Castro. No conforme con esto la izquierda se alía y defiende teocracias que hacen de la homosexualidad un pecado perseguible y penado con la muerte. Mientras en España vemos como abundan los zerolos y feministas de cuota –cuya única cualidad es ser muy mariquita o ser mujer- que aplauden la Alianza de las Civilizaciones (a cualquier cosa se le llama hoy civilización) hay quienes no se cansan de denunciar ahorcamientos, encarcelamientos y otras felonías.
Uno que siempre ha creído que el bien más preciado que poseemos es nuestra propia libertad y la capacidad que tenemos de elegir nuestro propio destino, no se considera para nada de izquierdas. La izquierda es un vestigio del pasado que debe combatirse con argumentos desde una perspectiva liberal sin olvidar nuestras propias tradiciones y costumbres (si desconocemos nuestros orígenes difícilmente podremos saber a dónde nos dirigimos, al igual que un árbol no vivirá si sus raíces no se encuentran bien asentadas).
De ahí la necesidad de que los gays liberales abandonen su silencio y salgan de los armarios que han construido a su alrededor los predicadores del pensamiento único. Desde hace varias semanas Luis Margol nos regala un artículo excéntrico y maravilloso del mundo mariquita desde un punto de vista liberal-conservador. Podéis leerlo en la revista del fin de semana de Libertaddigital.com. Y por si fuera poco el Partido Popular nos trae a Madrid a Bruce Bawer a presentar su primer libro que se traduce al español. Referente gay indiscutible de la derecha, defensor de nuestros derechos y azote del islamismo radical. Y buen escritor. Todo en uno, nos lo trae FAES este lunes de San José. Los libero-gays españoles estamos de enhorabuena.

