VariedadesMarch 28, 2007 3:54 pm

Sin haber superado la experiencia sensorial de un sábado de cine inolvidable me lanzo frente el ordenador a escribir sobre la película que disfruté. Los tonos ocres y los efectos visuales siempre presentes hacían intuir que la película basada en la novela de Frank Millar podría ser una Troya más adornada con mal gusto estético, nada más alejado de la realidad. La experiencia visual es tal que recomiendo a cualquiera que no haya visto 300 que deje de leer estas líneas para irse al cine más cercano, o lejano, y sacarse unas entradas para la sesión que mejor le convenga.

Una película de una batalla mítica gracias a la cual Occidente es lo que es. Sin Grecia no seriamos nada y en él estrecho de las Termópilas, 300 hombres libres defendieron su libertad y leyes frente a las amenazas y chantajes pagando por ello el justo precio en sangre. Porque allí murieron valientemente deteniendo el tiempo suficiente al invasor persa que exigía su “tierra y agua”. Algún gobernante de la actualidad debería aprender del buen rey Leónidas que lucho a la sombra de las flechas persas sabiendo que el precio de tal resistencia sería su propia muerte y la de sus soldados. Muerte necesaria para salvar su libertad; la de sus mujeres, la de sus hijos y la de todo hombre libre.

Tampoco hay que descartar la experiencia de ver a 300 espartanos en paños menores y con su cuerpo perfectamente trabajado y definido. No puede haber mayor homoerotismo en la amalgama de esos cuerpos unidos en la resistencia y lubricados por el sudor y la sangre. La fantasía se dispara. Igualmente la película, imagino que el cómic también, coloca al emperador persa Jerje como una loca gigantona recubierta de oro sobre una carroza del Orgullo que ya quisiera para sí Zerolo. Su amaneramiento, feminización, depravación y maldad, que se acompañan de comentarios que resultan de lo más cómicos, se atribuyen a la decadencia y corrupción de su civilización. Frente al desarrollo y racionalidad de la Grecia clásica. Así que las zerolas ya tienen motivo de manifestación y el resto podemos ir al cine y ver una estupenda película donde aparecen hombres estupendos. Y muy hombres.

Una película con unos efectos visuales fascinantes, unos señores estupendos, unas maricas malas muy malas, mucha sangre y belicismo. La alegoría del valor y del honor, del sacrificio de la vida para defender la libertad y la necesidad de ir a la guerra cuando se hace necesario. Entiendo que eso escueza a muchos.

pensamientosMarch 25, 2007 9:46 am

Hace un año, una mañana de domingo como la de hoy, escribía sobre el extraño robo de una hora de nuestras vidas. La pasada noche volvió a ocurrir. Sé que dentro de unos meses nos la devolverán pero este robo, con nocturnidad y alevosía, se me antoja muy injusto. Nada podemos hacer, salvo aprovechar las restantes que nos quedan.
De hoy a aquella mañana de domingo han cambiado tantas cosas. Un año que, echando la vista atrás, parece una eternidad y poco se parece lo que veía a través de mi ventana de lo que ahora veo.
Ayer unos ojos me enamoraron. Termino como terminé hace un año: Acordaros de adelantar una hora vuestros relojes, sino robaréis una hora a alguien sin querer. ¿Y para qué robarla cuando se puede regalar?

pensamientosMarch 23, 2007 1:43 pm

Porque todo lo que empieza termina y seguramente era una muerte anunciada. No me ha cogido de sorpresa ni me ha afectado como se suponía que debía afectarme. Más razones para pensar que era algo muerto desde que nació. Sus razones tendrá y prefiero no averiguarlas
Me quedo con los recuerdos, algo de ropa -que le devolveré- y una fantástica conjuntivitis que me contagió (por mucho que lo niegue).

VariedadesMarch 17, 2007 4:42 pm

Como escribía días atrás los tópicos no son reglas que siempre se cumplen. Ni a todos los mariquitias les gusta la moda, ni a todos los gays odian el fútbol (exceptuando a los jugadores), ni todos los sarasas son izquierdistas. La ideología es independiente de la sexualidad y supone una forma de concebir el mundo que se sustenta en unos valores u otros. La izquierda es intervencionista y poco amiga de la libertad individual pues presupone que los ciudadanos necesitamos de un Estado capaz de dirigirnos por el buen camino, diferenciar y señalar sobre lo que es bueno y lo que es malo. En la izquierda se encuentra el germen del totalitarismo que tantos han sufrido y sufren en regimenes comunistas y socialistas de todo tipo. Para vergüenza de muchos todavía vive en la isla de Cuba uno de los tiranos más desagradables que han sufrido los libre pensadores y homosexuales en particular: Fidel Castro. No conforme con esto la izquierda se alía y defiende teocracias que hacen de la homosexualidad un pecado perseguible y penado con la muerte. Mientras en España vemos como abundan los zerolos y feministas de cuota –cuya única cualidad es ser muy mariquita o ser mujer- que aplauden la Alianza de las Civilizaciones (a cualquier cosa se le llama hoy civilización) hay quienes no se cansan de denunciar ahorcamientos, encarcelamientos y otras felonías.

Uno que siempre ha creído que el bien más preciado que poseemos es nuestra propia libertad y la capacidad que tenemos de elegir nuestro propio destino, no se considera para nada de izquierdas. La izquierda es un vestigio del pasado que debe combatirse con argumentos desde una perspectiva liberal sin olvidar nuestras propias tradiciones y costumbres (si desconocemos nuestros orígenes difícilmente podremos saber a dónde nos dirigimos, al igual que un árbol no vivirá si sus raíces no se encuentran bien asentadas).

De ahí la necesidad de que los gays liberales abandonen su silencio y salgan de los armarios que han construido a su alrededor los predicadores del pensamiento único. Desde hace varias semanas Luis Margol nos regala un artículo excéntrico y maravilloso del mundo mariquita desde un punto de vista liberal-conservador. Podéis leerlo en la revista del fin de semana de Libertaddigital.com. Y por si fuera poco el Partido Popular nos trae a Madrid a Bruce Bawer a presentar su primer libro que se traduce al español. Referente gay indiscutible de la derecha, defensor de nuestros derechos y azote del islamismo radical. Y buen escritor. Todo en uno, nos lo trae FAES este lunes de San José. Los libero-gays españoles estamos de enhorabuena.

pensamientosMarch 16, 2007 4:00 pm

He estado reflexionando sobre la teoría de mi amiga según la cual todos los gays adoran con admiración a sus madres. No es la primera persona con esa teoría y podría añadirse a aquella de que los gays tienen buen gusto y entienden de moda. Basta con darse una vuelta por Chueca para desmentir este último punto, el buen gusto no entiende de cuotas. La realidad muchas veces se aleja de los tópicos y los lugares comunes no son más que ideas preconcebidas en un mundo ficticio que se encuentra muy alejado de la realidad. Y es que si bien es cierto que muchos adoran (o adoramos, aunque exista una relación de amor-odio que llega hasta el extremo de una dependencia insoportable) a sus madres he conocido a muchos homosexuales que prefieren ni hablar de sus madres y que para nada son un referente para ellos. No sé si se puede establecer una relación entre la sexualidad de uno y la relación que ha tenido o tiene con sus padres pero me temo que es independiente. Es más, creo que en general todo hombre tiende a amar en cierto modo a su madre, la matriz en la cual ha pasado los nueve meses más importantes de su vida siendo alimentado y viviendo por ella y a través de ella. Lo raro sería odiarla, digo yo.