La mejor herencia que poseo es lo que un día me enseñaron los que ahora mantienen un pulso contra mí. Luchar hasta el final sin rendición posible y sin desfallecer, cueste lo que cueste. Fueron los mejores principios que me inculcaron.

Y ahora quieren que los desestime y niegue todo lo aprendido a golpe de experiencias y enfrentarme con las situaciones más desesperanzadoras. Pero no pienso dejar de luchar, no pienso desistir y abandonarme pues eso sería el final de toda mi independencia, de todo mi ser como entidad autónoma, personal y diferente a toda la realidad que me rodea. No, seguiré adelante y mantendré el pulso hasta ser aceptado por lo que soy sin tener que agachar la cabeza o desviar la mirada.

Con la cabeza alta y la mirada fija en el horizonte seguiré caminando por mi camino y no por el que otros me quieran marcar. Feliz día del padre