PARTE I

Incluso en aquel mes caluroso, uno de los más calurosos y húmedos que se recordaban, llegó tarde. Esperó hasta el último momento. Unos dijeron que la comodidad de la matriz en la que habitaba le animaba a permanecer frente al sudor y el estupor de lo imprevisible, otros anunciaron que el niño que venía no sería amigo del trabajo y la rapidez. Seguramente ninguno acertó pero lo cierto es que tras la fecha esperada de su nacimiento sólo los más pacientes pudieron darle la bienvenida, llegaba por primera vez y ya lo hacía con retraso.
Pero esa tardanza no sería la última sino la primera de muchas otras que le siguieron pues su nacimiento pareció marcar lo que sería una faceta inherente a su personalidad y la fatalidad de todo su ser.
Aquel chico creció, pero lo hizo tan lentamente que también pareció llegar tardíamente a la edad adulta. Aquel proceso fue tan lento e inapreciable que en el futuro de su vejez pervivieron la juventud y vitalidad ficticias de quien no tiene prisa por avanzar. Ese llegar tarde que se confundía con el llegar antes de hora, un hombre desubicado en el tiempo que nadie podría situar con exactitud, para algunos hubiese vivido cómodamente en siglos pasados mientras que para otros era un avanzado a su tiempo, un visionario incapaz de encontrar asiento en la mediocridad del presente. Era ese anhelo por el futuro que jamás llegaba el hecho que marcaba su carácter, la inclinación hacia el sueño inexistente por avanzado lo que le daba un aire pasado e inadaptado al presente, un presente que escapaba entre sus dedos.
Siempre llegaba tarde porque no vivía en el presente sino proyectado hacia un futuro que traspasaba la línea del tiempo y conectaba con el pasado. Siempre llegaba tarde porque no funcionaba con el mismo reloj que el resto de sus semejantes, cuando los otros llegaban a su hora y según lo previsto él faltaba. Pero faltaba porque ya desde pequeño inició un camino que pocos podían sentir y prever, un camino que iba más allá pero que a los ojos y demás sentidos de aquellos que le acompañaron en vida era inexistente.