la apropiación de las palabras
Esta es una reflexión después de que me recriminasen que me refiriese a mi mismo como maricón.
Entiendo que las palabras tienen el significado del uso y la intención que les otorga el emisor, si permitimos que sólo algunos utilicen palabras como maricón o marica como un insulto hacia los gays legitimamos el significado de ese insulto.
Algo parecido ocurrió en Norteamérica con la palabra “queer” que era utilizada para insultar y referirse despectivamente a los gays, de acuerdo con Judith Butler (2002), “el término ‘queer’ operó como una práctica lingüística cuyo propósito fue avergonzar al sujeto que nombra o, antes bien, producir un sujeto a través de esa interpelación humillante. La palabra ‘queer’ adquiere su fuerza precisamente de la invocación repetida que terminó vinculándola con la acusación, la patologización y el insulto.” p. 318. Pero esa realidad ha cambiado ya que según Beatriz Preciado la toma de la palabra por las minorías queer supuso “una transformación en la producción y en la circulación de los discursos en las instituciones modernas (de la escuela a la familia, pasando por el cine o el arte) y una mutación de los cuerpos.”
“Queer” era un insulto hasta que los insultados como queers reivindicaron el termino y lo utilizaron para si mismismos. Consiguen de esta forma vaciar el contenido insultante de la palabra y darle un sentido positivo, con ello se consigue desarmar a la persona que insulta pues su insulto, una palabra cuyo significado es una convención social, pierde todo su significado.
Es la victoria del insultado sobre el insultante, ¿por qué no hacer lo mismo con maricón?


Hola! Yo también me llamo a mí mismo maricón, por las mismas razones que expones. EN mi blog escribí alguna vez sobre eso… pásate a visitar
Me gusta este blog, voy a linkearte, si no te molesta.
Saludos.
Comment by Fargok — August 18, 2007 @ 9:44 pm